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casas campestres
  • 12/04/2019
  • PorDaniela Baptista
  • Blog
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Semana Santa: para visitar

Semana Santa: para visitar
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¡Hola, familia de Fincas de Turismo! Ahora sí nos llegó la hora de disfrutar el descanso de la Semana Mayor, algunos con más anticipación que otros. Lo cierto es que los días de descanso ya están aquí (especialmente para los más pequeños), las vacaciones llegaron oficialmente. Cuenta con nosotros para encontrar las mejores opciones en casas campestres en estos días de descanso y reflexión. No hay que olvidar tomar los recaudos de rigor para que el viaje, además de agradable, resulte seguro. Lo que haga falta para tu familia, no hay que pasarlo por alto, nunca se puede ser demasiado previsivo.

Así que, haz tus preparativos, deja en nuestras manos las mejores opciones de casas campestres y ¡a disfrutar! Las entradas anteriores han sido una placentera oportunidad para rastrear los orígenes de esta tradicional semana de descanso. Las raíces que nos llevan a gozar de estos días de vacación nos permiten también conectar mejor con la celebración. De esta manera, hemos podido recordar algunas historias que, quizás, podrían parecernos aisladas, pero que proveen un contexto interesantísimo.

Tenemos relatos distantes (¡mucho!) en el tiempo y el espacio geográfico que, no obstante, nos suministran información de gran valor. Aunque ellos habitaban en carpas (nosotros te ofrecemos casas campestres), no somos tan diferentes. Estas narraciones nos permiten identificarnos y encontrar experiencias similares a ellas y, aunque lejanas, significativas. Porque, claro, ¿cómo no llegar a identificarse con los sufrimientos, esperanza y expectativas de un pueblo que anhelaba la libertad?

Ese viaje que empezó con la noche de Pascua (y que le da origen a nuestra Semana Mayor) fue maravilloso. No digo que haya sido fácil, despojado de inconvenientes ni perfecto, pero es digno de ser recordado. El recorrido que siguieron los recién liberados esclavos, dejaron lugares grabados en sus mentes, vivencias inolvidables para los anales de la historia. Trayendo a colación algo de esa experiencia, quizás podamos volver a conectar nuestra época con aquella. De seguro podremos volver a encontrar algunas similitudes que hagan de esta Semana Santa, una semana especial.

Un recorrido para no olvidar

El pueblo de Israel salió de Egipto con la promesa de ir a una tierra que fluía «leche y miel». Metáfora que, al parecer, aludía a los rebaños de cabras y a los dátiles, abundantes en la zona de Canaán. Así pues, la leche de cabra y la «miel» de los dulces dátiles serían centrales en la cultura gastronómica hebrea. La distancia entre Egipto y Canaán no supera los 400 kilómetros (un recorrido menor que entre Bogotá y Cali). Esta distancia se cubre en cuestión de horas, gracias a los medios de transporte actuales que así lo permiten. Para la época del Israel bíblico, el recorrido podía tomar unas cuatro semanas en condiciones favorables.

Sin embargo, la historia nos dice que tardaron mucho más de lo que estaba previsto (¡40 años!). Además, la ruta que tomaron en principio fue, en el mejor de los casos, exótica. En lugar de dirigirse en forma directa por el norte, bordeando el Mar Mediterráneo, fueron dirigidos al sur. De esta manera dieron un largo rodeo que primero los llevó a un lugar llamado Pi – hahirot. Allí se quedaron entre cadenas montañosas a lado y lado y el Mar Rojo frente a ellos.

Así que ese fue el primer gran lugar para recordar en la historia de Israel, el Mar Rojo. El lugar donde parecía que se hundían sus esperanzas de libertad, resultó ser el testigo de una asombrosa manifestación divina. Hay quienes dudan de la historicidad del suceso, pero para efectos prácticos de nuestra entrada, la daremos por cierta. Allí, Israel vio algo impensado, las aguas del mar se partieron en dos, dando paso a la multitud por tierra seca. El camino que ira improbable, a todas luces ilógico, resultó siendo algo inolvidable.

Ya en la Península del Sinaí y después del prodigioso cruce del Mar Rojo, siguieron avanzando hacia el sur. Una vez más en contra de la lógica, los israelitas fueron dirigidos en dirección contraria a su destino. Siguiendo esta ruta, llegaron al Monte Sinaí, otro de los hitos de su viaje y de la historia. Fue en ese lugar que Moisés recibió La Ley, que, dicho sea de paso, permanece tan vigente como entonces. El anciano patriarca subió a la cumbre del Sinaí y allí obtuvo las célebres dos tablas de piedra. El pueblo recién formado ahora tenía su propia legislación, ecuánime, justa e imparcial. Ese acontecimiento, aquel lugar, no sería tampoco olvidado, al punto que todavía hoy lo recordamos.

En medio de las escarpadas montañas y el inclemente desierto, Israel vivió experiencias memorables. Un viaje que inició con expectativas de libertad y que se prolongó más allá de lo normal, resultó maravilloso. Y, es que eso son los viajes, aventuras inesperadas que reservan tantas sorpresas como recuerdos extraordinarios.

Jesús también viajaba

Hay que decir también que el judío más ilustre, el más conocido del globo, era asimismo un viajero incesante. La figura central de estos días de reflexión y paz viajaba con bastante frecuencia, según nos llega el relato. Jesús de Nazaret no fue un pasivo maestro de la ciudad capital solamente, nada de eso. Pese a que permanecía algunas temporadas en Jerusalén, los relatos de su vida nos hablan de un caminante asiduo. Muchas de sus historias se desarrollan en ciudades distantes, más allá de los límites de su patria.

Lo podemos observar muy al norte, en la alejadísima región de Fenicia, en las ciudades costeras de Tiro y Sidón. En las ciudades del otro lado del Jordán; en las regiones de Perea y Decápolis. Navegando con sus amigos en las aguas del Mar de Galilea o desafiando las convenciones sociales yendo a Samaria. Al parecer sus lugares favoritos eran Capernaúm en Galilea (muy al norte) y Betania en Judea (cerca de Jerusalén). De cualquier forma, podemos estar seguros de que viajó mucho y muy seguido.

Nuestra tradición es viajar

Así que esa emoción y ese gusto por los viajes están muy arraigados en los que celebran la Semana Santa. No es un simple hábito reciente y profano. Puedo creer que se remonta a aquellas épocas de viajes extensos, de imprevistos angustiosos que se convierten en historias ilustres. Me gusta pensar que salimos con mucha preparación a enfrentar imponderables, dispuestos a dejarnos sorprender y a disfrutar sin límites. Como el pueblo de Israel de antaño, permitamos que lo impensable haga una marca indeleble en nuestra memoria. Como Jesús de Nazaret vayamos a muchos lugares haciendo una diferencia, llevando bondad, agradecimiento y alegría.

Tenemos una larga lista de lugares maravillosos para visitar en esta Semana Santa, sitios para no olvidar. Nuestro país tiene una larga tradición de turismo religioso, somos privilegiados de poder disfrutarlo. Aquí en Fincas de turismo te recomendamos los lugares más famosos, esta es una pequeña lista que seguro te ayudará.

Santuario de Las Lajas

Una basílica impresionante ubicada en el cañón del río Guáitara, en Ipiales, departamento de Nariño. Las dimensiones del templo y del puente que lleva hasta él son impresionantes, una magnífica opción en el sur del país.

Monserrate y Catedral Primada de Colombia

¿Buscas son opciones en la capital de la República? La basílica del Señor de Monserrate y la Catedral Primada de Colombia serían excelentes elecciones. En Moserrate puedes optar por una estupenda caminata para subir al cerro o hacerlo en funicular o teleférico. La vista de la ciudad desde allí es simplemente hermosa y sobrecogedora.

Mientras tanto, en el centro de la ciudad puedes visitar la Catedral Primada de Colombia, declarada Monumento Nacional en 1975. Su delicada arquitectura sumada a la trascendencia cultural e histórico que representa, la hacen un lugar de visita imperdible.

Catedral de Popayán

La Catedral de Popayán (y la ciudad misma) son escenario del mayor número de peregrinos en esta época del año. No es para menos, «La ciudad blanca» se tiene bien ganada su fama. Su agradable clima, la calidez de su gente y el renombre de Popayán hacen de este un paraje obligatorio. En Semana Santa, Popayán y su Catedral son la cereza del pastel. ¡No dejes de visitarla!

Así que no importa si viajas muy al sur, si te vas a la capital o a la famosa Popayán. Si te alojas en una de nuestras fincas o de nuestras casas campestres. Lo realmente importante es que disfrutes cada momento y que esparzas tu felicidad allí donde vayas. Como el pueblo de Israel, como el propio Jesús. Al fin y al cabo, esta celebración, se trata de Él, ¿verdad? ¡Hasta la próxima!

Por: Dagoberto Garzón Q.

@Dagho82

Referencias

  1. Catedral basílica de Nuestra Señora de la Asunción de Popayán
  2. Monserrate
  3. Catedral primada de Colombia
  4. Santuario de Las Lajas

Daniela Baptista

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