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Tunas en La Vega
  • 02/06/2019
  • PorDaniela Baptista
  • Blog
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Tunas en La Vega

¡Saludo cordial, amigos de Fincas de turismo! En esta oportunidad, nuestras fincas en La Vega serán una excelente opción de descanso y diversión. Por ahora, ¿están disfrutando de los dulces acordes de la bandola, el tiple y la guitarra? ¿Gozando del agradable clima de Ginebra? La edición 45 de Festival de Música Andina del Mono Núñez fue nuestra recomendación turística de la entrada anterior, recordarás. Así que, si pudiste asistir y ser testigo de las preciosas melodías que por estos días llenan el ambiente, disfrútalo. Sin lugar a dudas, la exquisita gastronomía valluna, la calidez de la gente y el delicioso clima, completarán la dicha. Este evento es uno de los que no puede quedar pendiente en la agenda. Como suelen quedarse tantos, muchas veces por cuenta de la economía.

Porque si de problemas económicos se trata, nada como la época universitaria para recordarlos. Para muchos ese tiempo de escasez necesario no es ajeno, conocen muy bien el valor de cada peso. Porque, claro, había días en los que el acto de priorizar debía ser llevado al límite. Un antojo fuera de las horas establecidas de las comidas, podía resultar en descalabro. Por fortuna los planes que puedes encontrar en nuestras fincas en La Vega no serán nunca un descalabro. Pero, continuemos con esos tiempos de afugias. Fotocopias, transportes, textos y un buen número de etcéteras tendían a hacer desaparecer aceleradamente los ya exiguos recursos. La economía del universitario hacía agua. El dinero se le hace cada vez más frágil y los gastos más grandes. Es como si el mes corriera a toda velocidad solo para traer nuevas facturas, nuevas cuentas.

Con esfuerzo…

¿Dónde se puede conseguir refugio económico en momentos así? La familia generalmente es el primer salvavidas del que se echa mano. Pero, a menudo, no es suficiente. Además, la mentalidad ha ido cambiando y el sentido de responsabilidad se va fortaleciendo. Correr a casa para que me resuelvan los problemas sigue siendo una opción, pero cada día menos satisfactoria. Así, el universitario va haciendo el lento y, con frecuencia, engorroso tránsito hacia la adultez. Los trabajos de medio tiempo, los turnos ocasionales, las horas extras, se van convirtiendo en algo frecuente. No mejora mucho la economía, es cierto, pero el grado de satisfacción personal es considerable.

Conseguir un trabajo que vaya haciendo menos frecuente la enojosa tarea de pedir ayuda en casa es una victoria pírrica. Muy a menudo las circunstancias del empleo son desalentadoras, duras tareas por una remuneración escasa. No siempre pasa, pero en ocasiones el empleador se vale de la evidente necesidad del universitario para endurecer las condiciones. Hay quienes solo piensan en sus intereses inmediatos, la mezquindad no es una novedad que pueda sorprendernos. Pero en la mayoría de los casos encontramos lo contrario. Personas afables que abren un espacio para que el estudiante obtenga alguna compensación económica. El estudiante, a pulso y lentamente, va saliendo a flote.

Son miles de historias las que se podrían contar que tienen esos elementos. Seguramente tú que estás leyendo eres protagonista de una similar. Quizás tuviste que emanciparte de la casa paterna (acaso el lugar donde creciste), para ir a la gran ciudad. Enfrentarte a la soledad, al desarraigo, a la indiferencia, cargar con la tristeza encerrada en el corazón mientras seguías adelante. Sortear obstáculos, plantarte frente a los desmanes, levantarte ante el desánimo, sobreponerte a las circunstancias y continuar. Ese parecía ser tu pan de cada día, te habituaste y llegaste a pensar que sería siempre así. Tal vez todavía sea tu situación hoy. A lo mejor mires al pasado y se conforte tu corazón por haber pasado por todo eso y triunfado. Sea como fuere, eres admirable, ¡siempre!

En la historia…

Las peripecias de los universitarios para continuar no son cosa de la actualidad, ni exclusiva de personas de bajos recursos. Ya en el siglo XIII los estudiantes buscaban la forma de ganarse la vida y costear sus estudios. Los viajes de regreso a casa en los recesos vacacionales también representaban costos que debían asumir. Esa necesidad de trasladarse de lugar en lugar se convirtió en una buena oportunidad. Así, grupos de estudiantes iban por fondas, lugares de hospedaje, restaurantes, cantando y trovando en busca de comida o dinero. Esta práctica se hizo común, grupos itinerantes de estudiantes que hacían de la música su modo de sustento y diversión.  Porque, claro, para recibir mejores ingresos era necesario ser un buen artista.

De modo que la alegría, la habilidad musical y el buen humor eran parte fundamental de estos juglares universitarios. Algo que no podía faltar para identificarlos era su atuendo. Las capas propias de las universidades a las que pertenecían eran indispensables Al punto que no portarlas daba la ocasión de ser confundido con un rufián, un mendigo cualquiera. El «traje talar» (que así se llamaba) identificaba a la estudiantina que se dedicaba a obtener sus ingresos mediante la música. Los grupos de estudiantes que se reunían en torno a esta costumbre no lo constituían solo estudiantes de bajos recursos. Aunque eran la mayoría, faltaba más. Sin embargo, estudiantes de familias adineradas también participaban de las correrías de las ambulantes y alegres estudiantinas musicales.

No era solo trabajo…

Como ya hemos dicho, era indispensable esa naturaleza risueña, alegre, pícara que rindiera mejores frutos económicos en las presentaciones. Pues bien, algunos estudiantes ricos tenían esas cualidades y, espero que nadie se sorprenda, ese carácter festivo suele llevar al derroche. Muchos de esos estudiantes de familias prósperas, dilapidaban el dinero que debían usar para sus estudios. Ninguna solución más feliz para recuperarlo que andar cantando y festejando por los poblados. Se habrán sentido como pez en el agua. Para rematar su dicha, sus labores como músicos itinerantes les ofrecían privilegios con el sexo opuesto. Alguien con guitarra, pandereta, bandurria, castañuelas o láud no pasaba inadvertido en aquella época. No mucho ha cambiado en ese aspecto desde entonces. Interpretar un instrumento musical todavía es una gran ventaja en el arte de la seducción.

Así nacieron las tunas, amigos míos. Hoy los estudiantes universitarios ya no se reúnen en una tuna con el afán de percibir ingresos extra. La tuna ha trascendido como una tradición cultural muy apreciada entre los universitarios y sigue siendo una expresión artística valiosísima. Los coloridos trajes de los «tunos» hacen parte imprescindible del espectáculo y merecerían un capítulo aparte.

Algo de la tradicional indumentaria

Sirva como ejemplo de alto valor simbólico que entrañan, las cintas que llevan los músicos en sus capas. La tradición dicta que los audaces estudiantes solían colgar de sus capas cintas que les obsequiaban sus conquistas amorosas. Hoy las cintas pueden ser obsequios de familiares muy cercanos (tías, abuelas, madres), del cónyuge (¡cómo no!) o de amistades entrañables.

Del mismo modo está la Beca. Esta prenda identificaba a los estudiantes becados y consiste en una tela de color en forma de V. Hoy constituye la entrada oficial de un integrante a la tuna, una vez ha alcanzado el nivel musical necesario. Finalmente, mencionemos la capa. Era la que resguardaba del frío a los estudiantes en sus viajes; las que le permitían también galantear pícaramente. Hoy suelen llevar parches de los escudos y banderas de los lugares a los que visitan las tunas. Una suerte de colorida bitácora de sus presentaciones que, junto con las cintas, preservan las tradiciones de los primeros tunos.

Tunas en La Vega

En nuestro país la tradición de las tunas no se quedó atrás. Anualmente se celebra el Festival Departamental de Tunas en La Vega, Cundinamarca. Este año el Festival llega a su edición número 25. Una oportunidad inigualable para disfrutar del colorido, la tradición y la música de una veintena de tunas entre nacionales y extranjeras. No te puedes quedar sin participar de este extraordinario evento que va del 31 de mayo al 3 de junio. Pregunta por nuestras fincas en La Vega y pasa un fin de semana inolvidable. ¡No te vas a arrepentir! ¡Hasta la próxima!

  1. Tuna
  2. ¡Esta es la programación oficial de nuestro xxv festival departamental de tunas!
  3. Nuestro Xxv Festival Departamental De Tunas

Daniela Baptista

1 Comentario

***Sandra

El 3 de Junio 2019

Hermoso articulo, invita a la seducción musical y al disfrute del arte desde la escuela.

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